miércoles, 26 de octubre de 2011

Gobierno japonés condena a muerte a mascotas sobrevivientes de Fukushima


Autoridad prohíbe el rescate de animales en la zona de exclusión de la central nuclear (20km). Empresa de electrodomésticos regala focas de peluche robóticas para ayudar a las víctimas a superar el trauma y la soledad tras el desastre de marzo.



De acuerdo a reportes de SALA,en la zona de exclusión aún hay ganado. Cientos de reses han muerto por inanición y otras sobreviven entre cadáveres, fecas y orina. Foto:SALA
Fukushima, 25 de octubre de 2011.- Seis meses después de la tragedia del 11 de marzo  (11-M) en Japón se siguen registrando víctimas mortales en la zona de exclusión de la central nuclear de Fukushima. Pero no fallecen por culpa de la radiación, que impedirá que se lleve a cabo asentamiento alguno durante décadas. Mueren por inanición. Porque los animales que antes vivían con sus dueños han quedado abandonadas dentro del radio de 20 kilómetros establecido en torno a la central, que mantiene en vilo al país desde que un terremoto y el posterior tsunami provocaron su colapso.
Pero como no son humanas, las últimas víctimas de Fukushima han quedado en el olvido. Las mascotas de quienes habitaron la zona sufren sus últimos días entre desesperados ladridos y maullidos de agonía. Así lo atestiguan miembros de la ONG japonesa Save Animals, Love Animals (SALA), que llevan a cabo labores de rescate en la zona contaminada a pesar del riesgo que eso supone para su salud.
“Los animales han perdido súbitamente a sus dueños y, sin agua ni comida, les espera una muerte miserable. Han sido condenados y algunos buscan sobrevivir cometiendo canibalismo. ¿Esta es la imagen de Japón, un país que se considera civilizado?”, advierte SALA en un comunicado en el que da cuenta de las pésimas condiciones en las que además se encuentran cientos de cabezas de ganado y muestra fotos en las que aparecen animales muertos en posturas grotescas y siendo pasto de los insectos. indica SALA en su  página web.

Cachorros rescatados a comienzos de octubre desde Minami-Souma, otra de las zonas devastadas el 11M. foto:SALA
La autoridad no quiere poner en peligro más vidas humanas y ha decidido prohibir las labores de rescate que llevaban a cabo varias asociaciones bajo el auspicio de veterinarios. “Actualmente nadie está siendo arrestado. Se les deja marchar con una reprimenda y después de que firmen una carta de arrepentimiento. Pero pronto comenzarán las detenciones porque cuando se comience la reubicación en la zona las actividades de rescate serán consideradas un delito”, vaticinan desde SALA.

Instinto comercial

Conciente de que la pérdida de las mascotas ha supuesto un duro golpe para sus dueños, Daiwa House, una empresa japonesa de robótica, ha decidido ceder algunos de sus Paro, focas de peluche terapéuticas, a quienes vivían en una residencia de ancianos ubicada en Suisyoen, uno de los pueblos más afectados por el desastre del 11-M.
Las dos mascotas robóticas con las que comienza este programa han sido bien acogidas, y muchos las abrazan durante largos períodos para tratar de liberarse de las trágicas imágenes que serán difícil borrar , “ero nada puede sustituir el cariño de mi perro”, reconoce uno de los ancianos.
Para más información sobre SALA y formas de ayudar a los animales en Japón, visita http://www.salanetwork.or.jp

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